En este mayo frutal, de intensos calores y de tímidas lluvias que ya se anuncian, hace tres años nos dijo adiós nuestro recordado periodista y poeta Tomás Andréu (1980-2019), quien desarrolló su notable carrera como profesional en distintos medios nacionales, y quien además escribió poesía muy personal, íntima, cargada de mucho dolor existencial.

Su trabajo poético fue recogido, documentado y analizado por el escritor Jorge Ávalos bajo la publicación digital “El disfraz de los impulsos” (Editorial La Zebra, El Salvador, 2020); y su labor como agudo y documentado entrevistador fue seleccionada por Iván Escobar y lleva por título “Tomás Andréu y su legado periodístico” (Editorial Dos Alas, 2021).

Tomás perteneció a esa generación de escritores y periodistas nacidos a inicios de la guerra civil, y que alcanzaron el fin de su niñez y el comienzo de su adolescencia en el escenario posbélico, tan cargado en sus primeros años de esperanza y luego de desencanto.

Ese país de los veinte años de los gobiernos de derecha y de los diez de la izquierda, fueron el escenario en el que trascurrió la formación académica y la vida personal de Tomás. Esas fueron las fuerzas a las que cuestionó, y esos fueron los actores políticos a quienes fue una y otra vez, para esclarecer oscuros pasajes de nuestra historia nacional, en busca siempre de justicia y de verdad.

Pero también su interés se dirigió a documentar y dar voz a los artistas, autores, artesanos, magos y abandonados de las ciudades y del campo, donde encontró autenticidad y donde nutrió su corazón de fuerte inspiración creadora.

Tomás tuvo una férrea propensión humanista, sensible hasta la médula, frente al sufrimiento y a la crueldad tan común en la sociedad salvadoreña.

De actitud anárquica, su poesía y su voz periodística lo revelan de pies a cabeza, como un joven de gran nobleza de espíritu. Una nobleza que muchas veces, le produjo un duro desencuentro con la realidad circundante, avivada por sus demonios interiores que no daban tregua a su tranquilidad, tornándose, entonces, en criatura atormentada.

Sin embargo, como lo he repetido en cada aniversario, el joven Tomás que conocí fue siempre dulce, hermoso en su fraternidad y limpia mirada, afable en el trato. Y así lo recordaré. Esa es la imagen vital que guarda mi memoria.

Queda la invitación a las actuales generaciones y a las futuras, para ir a su obra, que vivirá siempre entre nosotros, como un signo inequívoco de ese gran muchacho que fue nuestro querido Tomás Andréu.

Tomás Andréu nació en San Salvador, el 3 de febrero de 1980, y falleció en la misma ciudad, el 15 de mayo de 2019. Estudió letras y periodismo, graduándose de ambas carreras. Trabajó en distintos medios nacionales impresos como Co Latino y El Diario de Hoy. Y en periódicos digitales como Raíces, El Faro y Contrapunto, donde fundó el espacio de Contracultura. Así mismo colaboró en la televisora TVX y fue miembro de Fundación Metáfora.

 

Álvaro Darío Lara

Columnista EC