A lo largo de la historia cuscatleca la participación política de la mujer, ha sido vista con recelo por cierto sector de la población, al considerar que ellas no cuentan con capacidades para ostentar dicho rol. Basta hojear la historia reciente, con el objeto de conocer el papel que jugó en tal sentido la sonsonateca Prudencia Ayala, escritora y activista social, quien en 1930 se postuló a la presidencia de la República, la que fue rechazada por la Corte Suprema de Justicia, dicho acontecimiento dio como resultado el surgimiento de un movimiento feminista que logró el reconocimiento del sufragio de la mujer salvadoreña por primera vez en 1939, consignado en la Constitución de 1950, con la aprobación del presidente Óscar Osorio, dando reconocimiento legal a sus derechos políticos en El Salvador. ​

La participación política de la mujer es importante en el país, ya que puede agrupar seis argumentos jurídicos, políticos y prácticos tales como: es un derecho, fortalecimiento de la democracia, mejoras en el desarrollo humano, construcción de una sociedad pluralista, procesos de paz sostenibles e impacta en la erradicación de estereotipos de género, en opinión del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el documento Mujeres y política: claves para su participación y representación.

En estos últimos años, ha permitido a las mujeres acceder a espacios políticos y de gobierno, el crecimiento de su participación ha sido lento, son pocas las féminas que aceptan el reto de postularse o ser postuladas a espacios de elección popular, pocas han sido electas. La falta de oportunidades que se brinda a ellas y el poco interés de la sociedad en apoyarles, al considerarlas incapaces de gobernar y tomar decisiones que contribuyan al desarrollo integral de la colectividad. La relación histórica entre mujer y política es vista como conflictiva. Las razones de su incorporación tardía al sufragio, así como otros obstáculos son: la existencia de ideologías de género y patrones culturales asignados a las mujeres.

En la sociedad salvadoreña al momento de tomarles en consideración influye: la falta de sensibilización entre las propias mujeres, voluntad política, carencia de participación adecuada en el hombre, en la mejora de la mujer en la sociedad. Ellas son un factor importante con capacidades para ser actoras de los acontecimientos y toma de decisiones en el país. Poseen ideas que aportan a la sociedad. Combatiendo la brecha y desigualdades de género desde el hogar, asegurando una educación inclusiva, participativa y generadora de conciencia social.

La actual campaña política al Congreso Legislativo, Centroamericano y Gobiernos Municipales, deja de manifiesto que las mujeres ocupan un espacio relevante a través de sus  plataformas programáticas, basada en acciones reales y creativas, a los problemas que aquejan a la nación, en mi humilde opinión, es recomendable para Santa Tecla, que una mujer ocupe la silla edilicia, con ello se resolverían de forma pertinente y óptima, variopintos contratiempos de lo que los hombres no somos capaces de percibir en el entorno.

Una exhortación a los ciudadanos tecleños, al apoyo solidario a las mujeres, promoviendo su participación política, en los distintos procesos sociales, alentando su desarrollo, dejando a un lado paradigmas que las catalogan de sexo débil, lo cual es una vil mentira.

Marlon Chicas

Columnista RV