Estamos a las puertas de un periodo vacacional de Semana Santa, en la que se rememora la vida, pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, por lo que se aprovecha este tiempo para purgar pecados cometidos consciente o inconscientemente, visitas a familiares y amigos a los cuales no ven desde meses, en tanto, un pequeño sector enfila sus energías en visitas a países centroamericanos o broncear sus torneados cuerpos en playas del Océano Pacifico.

Lo anterior no es malo en sí, ya que es un breve escape al estrés del trabajo, deudas, problemas familiares y sociales aquejados en un país, cada vez más endeudado, pero ese es otro tema para el análisis de expertos en la materia, lo que atañe a todos los salvadoreños en la actualidad, es una enfermedad mortal en la historia humana, originada en la región de Wuhan China, en noviembre de 2019, que llega a nuestro país un 18 de marzo de 2020, proveniente de Italia, según datos oficiales por el ingresó al país de un salvadoreño por un punto ciego en el occidental municipio de Metapán departamento de Santa Ana.

El 21 de marzo el gobierno de la República decreta cuarentena domiciliar obligatoria que se prolongó hasta el 23 de agosto de 2020, reabriendo la economía nacional que fue la más golpeada, que originó el cierre de empresas, negocios e incrementó la pobreza y desempleo en el país, durante ese periodo fue y sigue siendo imprescindible el uso de medidas de bioseguridad que evite el incremento de contagios con saldos fatales en los salvadoreños.

El uso de mascarillas, alcohol gel, desinfección de manos y calzado, toma de temperatura, distanciamiento social y restricción de abrazos, saludo de manos, besos y otros gestos de afecto, siguen siendo básicos para evitar enfermarse, sin embargo en los últimos meses todo apunta a una aparente desaparición de la enfermedad, lo que es falso, llevando a relajar las medidas de bioseguridad, con la consecuencia lógica de nuevos contagios, los cuales desde la aplicación de las vacunas inoculadas al personal sanitario de primera línea, ha contribuido a la baja de casos de contagios.

Sin embargo, se observa en las calles, centros comerciales, estadios, playas y otros lugares de uso público a personas adultas y jóvenes sin mascarillas, celebración de fiestas clandestinas, carnavales bailables entre otros sin el distanciamiento social, lo anterior pareciera que el virus está de vacaciones y que por lo tanto no hay de qué preocuparse, cuando en realidad el Covid está más presente que nunca.

El hecho que se haya iniciado la vacunación no significa en grado sumo que se deban relajar las medidas sanitarias, ya que el virus, según expertos, nos acompañara algunos años más hasta lograr la inmunización total.

En tal sentido si no es necesario salir de casa a vacacionar, mantengámonos en ella, ocupando el tiempo en actividades que fortalezcan los lazos familiares entre padres e hijos, si se asiste a los actos religiosos respetar las normas establecidas por la iglesia y autoridades de salud para el bien propio y el de los demás, si se visitan centros recreativos hacer uso de mascarilla, alcohol gel y distanciamiento social, es responsabilidad de todos contribuir a minimizar los efectos de la enfermedad.

En conclusión, pidamos al Divino Salvador del Mundo, su misericordia y fortaleza para enfrentar con valor y fe este nuevo reto para la humanidad, no olvidando que el Covid, no respeta condición social, política o religiosa, y que, mucho menos, se encuentra de vacaciones.

Marlon Chicas

Columnista Radio Vozs