Estoy en la planicie de la Iglesia de la Asunción en Izalco, tierra sagrada para los indígenas, conmemorando la matanza indígena de 1932. Participan músicos de gran categoría cuya posterior conversación es muy animada. Llega Lilo González, salvadoreño de Armenia, Sonsonate, músico compositor, de mucho éxito en Estados Unidos, donde vive. En 1990, Lilo ganó el Festival OTI y destaca en los premios Billboard. También ha ganado 5 premios WAMMIEs en el área metropolitana. Se ha presentado en el Kennedy Centers’ Millenium Stage, en el New York Lincoln Center, en la inauguración de la presidencia de Clinton y muchos otros lugares y eventos importantes. Cosas del destino dirán, pero quise conocer a Lilo cuando escuché su música en el disco Migraciones Mirando al Sur con dos de sus piezas musicales. Es invitado a participar, así que fuera de agenda interpreta dos de sus canciones originales. Terminado el evento caminamos a degustar el platillo ritual en la Casa Templo, en donde Lilo bebe sopa de res porque no hay cucharas. Acepta gustoso conversar sobre sus impresiones musicales tanto de Estados Unidos como de El Salvador y de lo que en verdad deben sentirse orgullosos los salvadoreños.

 [La grabación tiene algunos sonidos raros, pero es culpa mía que por la prisa no ajuste los micrófonos. ¡Ah! por cierto, las canciones que acompañan esta entrevista son, por supuesto, de Lilo.]