Redacción RV

Tras rezar por Estados Unidos, el papa Francisco dijo que “nada se gana con la violencia”, al referirse a la toma de la sede del Congreso de ese país por una turba azuzada por el presidente de ese país Donald Trump.

El hecho al que se refirió el Papa Francisco ocurrió el pasado 6 de enero cuando hubo una incursión de manifestantes pro Donald Trump dentro del edificio del Capitolio mientras el Congreso debatía la certificación de los resultados de las elecciones presidenciales, provocando la evacuación de legisladores y la muerte de varios manifestantes.

Horas antes, en un mitin frente a la Casa Blanca, Trump alentó a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio.

“Dirijo un saludo afectuoso al pueblo de los Estados Unidos de América sacudido por el reciente asedio al Congreso. Rezo por quienes perdieron la vida, cinco, la perdieron en esos dramáticos momentos. Reitero que la violencia es autodestructiva, siempre, nada se gana con la violencia y mucho se pierde”, dijo el papa.

En esta línea, el Papa exhortó “a las autoridades del Estado y a toda la población a mantener un alto sentido de responsabilidad para calmar los ánimos, promover la reconciliación nacional y tutelar los valores democráticos radicados en la sociedad americana”.

“Que la Virgen Inmaculada, Patrona de los Estados Unidos de América, ayude a tener viva la cultura del encuentro, la cultura del cuidado como vía maestra para construir juntos el bien común. Y lo haga con todos, con todos los que viven en esa tierra”, rezó el Santo Padre, al finalizar el rezo del Ángelus de este Domingo 10 de enero.

Los disturbios

Según informó CNA (la agencia en inglés del Grupo ACI, prensa del Vaticano), las protestas que buscaban anular los resultados de las elecciones presidenciales siguieron a varias afirmaciones de que los resultados en algunos estados eran fraudulentos. Algunos manifestantes parecían pensar que todavía había un camino para que el presidente Donald Trump ganara la presidencia, a pesar de la victoria del presidente electo Joe Biden en el colegio electoral.

Más de 150 legisladores republicanos intentaron cuestionar la legitimidad de los resultados electorales en algunos estados, pero el vicepresidente Mike Pence, que puede votar para romper el empate en el Senado de los Estados Unidos, rechazó cualquier sugerencia de que actúe para bloquear la certificación de la elección.

Algunos manifestantes se enfrentaron con la policía, mientras que otros intimidaron a los guardias del Capitolio para que se retiraran sin un contacto significativo.

Algunos llevaban sombreros con el lema "Make America Great" (Haz grande a América) u otras insignias asociadas con la campaña de Trump. Muchos llevaban banderas estadounidenses o de Donald Trump y algunos portaban banderas de la Confederación.

Además, varios manifestantes atacaron a los medios de comunicación, mientras que decenas de otros avanzaron hacia el Capitolio desafiando a la policía, rompiendo ventanas y forzando puertas.

Los legisladores buscaron refugio, algunos en sus oficinas, y se pusieron máscaras antigás, informó Associated Press. Los manifestantes ocuparon la oficina de la presidenta del Congreso Nancy Pelosi y otros despachos.

Los críticos del presidente, incluidos algunos republicanos, lo culparon de incitar a los manifestantes.

El vicepresidente Pence llamó a la Guardia Nacional para apoyar a las fuerzas del orden en la capital. Después de que se aseguró el Capitolio, Pelosi llamó a los legisladores para certificar los resultados de las elecciones.

Obispos de Estados Unidos condenaron la violencia

Por su parte, muchos obispos de los Estados Unidos condenaron lo ocurrido. El presidente de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) y Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gómez, condenó enérgicamente la violencia en el Capitolio y rezó por quienes trabajan para restaurar la seguridad pública.

“Me uno a las personas de buena voluntad para condenar la violencia hoy en el Capitolio de los Estados Unidos. Esto no es lo que somos como estadounidenses. Rezo por los miembros del personal del Congreso y del Capitolio y por la policía y todos los que trabajan para restaurar el orden y la seguridad pública”, expresó.

Además, Mons. Gómez recordó que “la transición pacífica del poder es uno de los sellos distintivos de esta gran nación” y pidió que "en este momento preocupante, debemos volver a comprometernos con los valores y principios de nuestra democracia y unirnos como una nación bajo Dios".