Agencias AP, Reuters y EFE / Redacción RV

En dos semanas en el cargo, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ya ha firmado nueve órdenes ejecutivas sobre inmigración. Tras las del día de su posesión, el martes 2 de febrero, el mandatario estableció la segunda serie de acciones con las que pretende deshacer las duras políticas antiinmigración que rigieron la etapa de Donald Trump. Sin embargo, Salvador Sanabria, director de “El Rescate”, organización que trabaja a favor de los inmigrantes, afirma que solo es cambio de leguaje migratorio.

Aunque las nuevas órdenes no tienen efectos inmediatos, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que Biden todavía tiene más reformas que adoptar y que los cambios tomarán tiempo, debido a las múltiples restricciones que impuso Trump.

"No estoy haciendo una nueva ley. Estoy eliminando las malas políticas", dijo Biden durante una ceremonia en la que no respondió preguntas y en la que estuvo acompañado de Alejandro Mayorkas, que el martes se convirtió en el primer hispano en ser Secretario de Seguridad Nacional del país norteamericano. 

Antes de firmar las órdenes, Joe Biden lanzó un mensaje en Twitter que muestra nuevos aires en el Gobierno estadounidense en lo que respecta a inmigración: "Todas y cada una de las generaciones de inmigrantes han fortalecido a nuestra nación; nuestra diversidad es una de nuestras mayores fortalezas. Hoy, tomaré medidas para reconstruir y fortalecer nuestro sistema migratorio".

Entre las órdenes firmadas destaca una revisión del proceso de asilo en la frontera entre Estados Unidos y México, así como del sistema de inmigración. La nueva Administración ha creado un grupo de trabajo para reunir a las familias de migrantes que fueron separadas en la frontera por la estrategia de "tolerancia cero" impuesta en 2018 por Trump.

Un reto mayúsculo, puesto que existen 600 padres, a los que no han encontrado, que están separados de sus hijos. Una dificultad a la que se le suma el hecho de que muchos de los niños viven con otros familiares o ya se encuentran en hogares de acogida. En total hay 5.500 menores que han sido separados de sus padres. 

"Vamos a trabajar para deshacer la vergüenza moral y nacional de la Administración anterior que literalmente, no figurativamente, arrancó a los niños de los brazos de sus familias", dijo el presidente estadounidense mientras firmaba las órdenes en la Casa Blanca.

Una revisión moderada de algunas de las políticas "de mano dura" de Trump

El demócrata ordenó una revisión a los Protocolos de Protección al Migrante, un programa que estableció que 65.000 solicitantes de asilo tuvieran que esperar en México para sus audiencias en tribunales estadounidenses. De esta manera, no se agregará a más personas a este programa, pero todavía no se ha definido cómo se solucionarán las demandas de los que ya han sido afectados. 

Otra de las medidas fue la revisión de la llamada regla de "carga pública" de Trump, que dificulta que los inmigrantes más pobres obtengan la residencia permanente en Estados Unidos. Una revisión que según fuentes de la Administración tendría como fin acabar con esta medida.

Por el contrario, Biden no derogó la orden conocida como 'Título 42', que, con la premisa de detener el coronavirus, permite expulsar a casi todas las personas arrestadas que hayan cruzado la frontera del país de manera irregular. 

Un lento avance ante el miedo a la llegada masiva de migrantes

La Administración de Biden está yendo con pies de plomo a la hora de impulsar nuevas políticas migratorias. Por un lado, quiere evitar que revertir las políticas de Trump suponga una nueva oleada masiva de inmigración. Además, considera que actuar rápidamente sin seguir los requerimientos legales adecuados, podría dar herramientas a la oposición para ralentizar u obstaculizar su agenda mediante demandas.

Sin embargo, muchos denuncian que no se está haciendo valer el hecho de contar con mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes. Michelle Brane, directora de la Comisión de Mujeres Refugiadas, dijo que las últimas órdenes de Biden no parecen traer el tipo de cambio rápido que buscan los defensores de los inmigrantes: "Creo que todos esperábamos algo más inmediato y operativo", asegura Brane.

Esta lentitud en el proceso llevó a que Roberta Jacobson, asesora en asuntos fronterizos de Biden, pidiese a los medios de comunicación en español que disuadieran al público de venir a la frontera estadounidense ya que todavía están creando el nuevo sistema migratorio. Un mensaje que reiteró la portavoz Jen Psaki el martes: "no es el momento de venir a Estados Unidos". 

Alejandro Mayorkas, primer hispano al frente del Departamento de Seguridad Nacional

Durante la firma de los documentos estuvo junto a Biden Alejandro Mayorkas, que el martes 2 de febrero fue confirmado como secretario de Seguridad Nacional por parte del Senado. Se trata del primer hispano que dirigirá agencia encargada de proteger al país, resguardar fronteras y aplicar las leyes migratorias.

Mayorkas, nacido en La Habana, Cuba, abandonó con un año el país caribeño tras el triunfo en 1959 de la Revolución, liderada por Fidel Castro.

Uno de sus principales retos será llevar a cabo la reforma estrella de Biden: otorgar la ciudadanía a 11 millones de personas que residen en Estados Unidos y todavía no la tienen. También liderará el grupo de trabajo que busca reunir a las familias que fueron separadas de sus hijos durante la Administración Trump. 

Antes de las medidas anunciadas este martes, en su primer día como presidente, Biden firmó la protección permanente para los jóvenes migrantes conocidos como 'dreamers' (soñadores) del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

También anuló la prohibición de viajar a 13 países africanos de mayoría musulmana y detuvo inmediatamente la construcción del muro fronterizo con México, además de finalizar la declaración de emergencia que ayudaba a su financiamiento. 

Solo es cambio de lenguaje migratorio

Salvador Sanabria, director de la organización El Rescate en Los Ángeles, California, afirmó que la firma de las nuevas órdenes ejecutivas sobre inmigración, “verdaderamente significan un nuevo lenguaje y retórica sobre las necesidades de humanizar la migración irregular en los Estados Unidos. Pero, en términos de acciones para que cambie la situación de los migrantes en la frontera, esperando asilo o los menores no acompañados, que fueron separados de sus familias y que urge la reunificación de ellas, y la decisión de agilizar los casos congelados o con obstáculos para obtener la residencia permanente, entran a revisión por sesenta días”.

“O sea que, en términos de lenguaje muy bien, pero en términos de acciones concretas para modificar la realidad migratoria que tiene Estados Unidos, tendremos que esperar sesenta días más, para ver qué deciden las comisiones que están evaluando esas situaciones en particular”, señala Sanabria.

El dirigente agrega que “el mensaje para aquellos que piensa emigrar de manera irregular desde Centroamérica a Estados Unidos, es claro: el clima no ha variado porque las deportaciones continúan imparables hacia el triángulo norte desde Estados Unidos”