Redacción EC

Aunque el Cardenal de El Salvador, Gregorio Rosa Chávez se pronunció en contra del Régimen de Excepción, consideró que el gobierno «no piensa cambiar de actitud».

El recién pasado 26 de mayo, fue impuesto en El Salvador el Régimen de Excepción, con el que se suspendieron las garantías constitucionales referidas a la libertad de reunión, la inviolabilidad de la correspondencia, el derecho de la persona capturada a ser informada sobre sus derechos y los motivos por los que se le aprehende. Asimismo, la detención administrativa se alarga de tres a 15 días, con el fin de que las autoridades presenten las pruebas necesarias contra los delincuentes.

Según fuentes oficiales esta suspensión de garantías constitucionales «permitirá a las instituciones de seguridad combatir con mayor efectividad y mejores herramientas legales la violencia y delincuencia».

«El estado de excepción debe suspenderse porque hay herramientas legales, y porque no se puede acudir ante cualquier problema a un Estado de Excepción, y estos son problemas que a todos los competen”, criticó el Cardenal.

Agregó que “cuando se utiliza una política así, debe ser lo más corta posible y más efectiva. Si se analizan las cosas que están pasando muchas no son las adecuadas, pero por el momento -creo- que no se piensa cambiar de actitud”.

Se estima que al menos 56 personas, consideradas inocentes, murieron en la cárcel debido al Régimen de Excepción, además se reportan más de dos mil doscientas denuncias por vulneraciones de derechos.

“Se debe realizar un cambio en el trato de las personas”, propuso Rosa Chávez y que “hay cosas muy claras y si quieren o pueden verlos ver con objetividad, ahí pueden ver a las madres de los jóvenes capturados, sean estos culpables o no culpables, ... debe tratarse con mucho cuidado y dejar libre a los jóvenes que son inocentes”, señaló el Cardenal.

Para el Cardenal “esto es algo que debe tratarse y generarse cambios en el trato de las personas sea culpables o inocentes. Lo más importante es que los inocentes cuanto antes ser liberados y sean devueltos a sus hogares con sus familias con toda tranquilidad”.

“En la actual política, se dice claramente que hablan de estar en guerra, y pienso que ya vivimos una guerra y se terminó con la salida del diálogo, y es una tarea que entiendo es tarea pendiente y que por el momento no parece que se quiera iniciar, mientras tanto, el Estado sigue siendo más duro y para más personas, y creo que el tema merece un enfoque diferente”, subrayó el religioso.

“La violencia no repele a la violencia”, afirmó.

Sobre la captura de inocentes, que se toma «como lo más normal» El Cardenal consideró que “eso se debe analizar a fondo porque muchas de esa actitud es como política, y también la actitud de quienes escriben comentarios que son altamente negativos y de desesperanza».

«Amenazan con pena de muerte -como dijo alguien: para qué cárceles construyamos cementerios, es una situación grave para un país que quiere un futuro. El tema de la educación debe ser prioritario y el tema de las familias también debe ser potenciando, porque también son víctimas de las problemáticas ”, dijo.