San Salvador/VOA

Desde hace 10 años, Ana prepara el platillo típico más famoso de El Salvador: las pupusas. En todo ese tiempo asegura no haber visto un incremento en los precios de la comida como lo ve ahora. Pero esa percepción tiene una explicación.

La canasta básica de comida en la zona urbana de El Salvador rondaba los 128,43 dólares en 2001. Ahora supera los 227,39 dólares. Eso se traduce en que ahora los salvadoreños pagan casi el doble de dinero por los mismos productos alimenticios que compraban hace 20 años.

“Yo hice números y si no le aumentaba 0,10 centavos de dólar a cada pupusa mejor cerraba el negocio. La situación económica es insostenible sin que uno tome medidas necesarias”, explicó la comerciante a la Voz de América, para argumentar las razones por las que subió el precio del producto que comercializa.

La base alimentaria de gran parte de la gastronomía salvadoreña se basa en el maíz. Adicional a eso los granos como los frijoles y el arroz. De estos productos no ha habido uno solo cuyo precio no haya subido. Y los productores de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Campo) previeron en mayo de este año menos cosecha de maíz y frijol por los altos costos de siembra.

Las verduras y las frutas también son más costosas

“Usted hace su presupuesto. Pero, imagínese que le digan 28 dólares la caja de tomates en el mercado La Tiendona (de donde se abastece). ¿A cuánto lo va a dar uno como vendedora? Hay días que he tenido que dar hasta cuatro tomates por un dólar”, explicó Marta, quien vende verduras y frutas en San Salvador.

En enero, la comerciante asegura que podía vender entre 30 y 40 tomates por 1 dólar. Ahora, solo pueden dar entre cinco y seis tomates de cocina a ese precio.

El medio saco de cebolla que a inicio de año costaba hasta 13 dólares, ahora tiene un precio de 23 dólares a 25 dólares, dijo a la Voz de América. “Lo que valía el saco antes, eso vale el medio saco hoy. Y lo que la gente más consume es lo que se ha incrementado más”, agregó Marta.

El alza de precio en productos como la harina de trigo, los elotes, los tomates, los chiles, las cebollas y las papas cuyo comercio es fortalecido mayormente por la importación desde Guatemala y Honduras es otro hecho marcado por el alza en el precio de combustible.

Pese a que en estos países, los gobiernos han subsidiado el uso de los combustibles los precios siguen altos.

Por ejemplo, en El Salvador el Congreso aprobó una ley transitoria para establecer el precio máximo de venta de los combustibles que ronda actualmente los 4.04 dólares por galón de gasolina regular en la zona central.

Mientras que en Guatemala, el gobierno subsidia siete quetzales por cada galón de diésel y cinco quetzales por cada galón de gasolina regular y superior, que en dólares equivale a un subsidio de 0,90 centavos de dólar y 0,64 por galón.

Pero no solo Ana y Martha ven dificultades económicas. Los señores Rubén Rolín y Gloria de Rolín no son comerciantes ni distribuidores de alimentos. Pero lamentaron como compradores algunas de las medidas que han tomado las empresas para hacerle frente a la crisis.

“Aumentan el precio y bajan la cantidad de producto”, dijo a la VOA, Gloria. “Si compro fruta no compro las verduras. No compro pollo. No compro carnes”, indicó. Para la familia Rolín, ya no existe diferencia entre realizar las compras en un supermercado y las ventas en mercados al aire libre o tiendas cercanas.

“Si yo ganaba 300 dólares y hoy gano 360 dólares, esos 60 dólares no los veo porque los gasto en lo mismo”, agregó.