“La posteridad nos hará justicia”

Francisco Morazán

En Centroamérica podremos administrar una vacuna contra la COVID-19 cuando se demuestre que una de las vacunas “candidatas” (bajo investigación) es segura, eficaz y está disponible. Y eso se puede determinar solamente con datos científicos. Sin embargo, la mayoría de la gente quiere una fecha estimada de entrega de la vacuna: ¿Cuándo podrá la gente confiar en que las vacunas disponibles son seguras y eficaces?, ¿Cuándo la vacuna estará disponible para la población? Y ¿Cuándo las coberturas de vacunación permitirán el regreso a las condiciones pre-pandémicas?

Los mismos Ministerios de Salud, las oficinas nacionales de la concesión de licencias para el uso de vacunas y los médicos deben ser conscientes de que las respuestas que brinden ahora influirán en lo que suceda después. La responsabilidad es compartida si se quiere sacar provecho de una vacuna cuando esté disponible.

A medida que las vacunas Covid-19 avanzan hacia los ensayos clínicos de fase 3, debemos cambiar el entusiasmo natural que despiertan las tecnologías innovadoras y sofisticadas por la consideración de las acciones y los mensajes que fomentarán la confianza entre los médicos y el público.

Reconocer la importancia de cuándo y quiénes tendrán acceso a la vacuna puede ayudar a los funcionarios de salud pública y a los tomadores de decisiones a perfeccionar los mensajes actuales relacionados con las vacunas Covid-19 y a construir una mejor base para los médicos y demás profesionales sanitarios que educarán al público sobre la vacunación.

La velocidad para emitir autorizaciones de uso de emergencia que aceleren la disponibilidad de vacunas es un riesgo si no se aclara debidamente cómo los ensayos clínicos y los procesos de revisión utilizados por las oficinas nacionales para el registro sanitario evaluarán objetivamente la seguridad y eficacia de las vacunas desarrolladas. Una estrategia es plegarse a las recomendaciones emitidas por agencias internacionales reconocidas como la Food and Drug Adminsitration (FDA) de Los Estados Unidos.

Los médicos y el público deben tener acceso a materiales fáciles de usar que hagan referencia a estudios, datos y presentaciones disponibles públicamente relacionados con la seguridad y la eficacia. Deberán socializarse los planes de la FDA a cerca de los sistemas de monitoreo y seguridad a largo plazo.

La segunda pregunta tiene componentes técnicos, éticos y morales. Las respuestas podrían fomentar o impedir la aceptación pública de una vacuna.

En otras regiones, los datos de las pruebas de anticuerpos sugieren que alrededor del 90% de las personas son susceptibles a Covid-19. Si aceptamos que del 60 al 70% de la población tendría que ser inmune, ya sea como resultado de una infección natural o vacunación, para lograr la protección de la comunidad (también conocida como inmunidad de rebaño), alrededor 41.1 millones de centroamericanos tendrían que estar inmunes para poner fin a la pandemia.

El acceso a las dosis necesarias para vacunar esa cantidad de ciudadanos centroamericanos, por un lado determinado por la producción y puesta a disposición del biológico por los fabricantes; y por otro, por la capacidad de compra de los países hace necesario -hoy más que nunca- que la Región del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) actúe en bloque, recurriendo a mecanismos de compra como la Negociación Conjunta u otra variante que permita hacer no sólo economía de escala; sino también facilitar el acceso equitativo a todos los Estados Miembros.

Actualmente, hay más de 169 candidatos a vacunas Covid-19 en desarrollo, 41 de ellos en la fase de prueba en humanos, también llamados ensayos clínicos (fases 1, 2 y 3). Cuando se encuentre una vacuna segura y eficaz, la iniciativa COVAX (liderada por la OMS, GAVI y CEPI) facilitará el acceso y la distribución equitativos de estas vacunas para proteger a las personas en todos los países. Se dará prioridad a las personas con mayor riesgo.1 La OPS/OMS ha anunciado que utilizará el mecanismo del Fondo Rotatorio para la compra de las vacunas Covid-19 en América.  

El Fondo Rotatorio ha ayudado a los países de las Américas a vacunar contra poliomielitis, sarampión, fiebre amarilla, rotavirus y virus del papiloma humano por más de tres décadas. A través del fondo, los Estados Miembros combinan sus recursos nacionales para adquirir vacunas de alta calidad, jeringas y suministros afines, al precio más bajo posible.

Generalmente los Estados Miembros participantes en el Fondo Rotatorio aportan un 4.25% del valor neto de compra a un fondo común; del cual un 3% es utilizado íntegramente como capital de trabajo para poder ofrecer una línea de crédito a los Estados Miembros que la requieran; y un 1.25% es utilizado para sufragar los gastos de administración de las actividades de compra. Se permite que un Estado Miembro pague al Fondo Rotatorio en un plazo de 60 días, posterior al arribo de los productos.2

A pesar de la solidez del mecanismo del Fondo Rotatorio y su amplio reconocimiento y prestigio, en esta ocasión presenta algunas dificultades para que los países de la región tengan acceso equitativo a la vacuna Covid-19. En América Latina 10 países han sido seleccionados para recibir apoyo financiero de GAVI, entre los cuales se incluye a El Salvador, Honduras y Nicaragua. Los demás Estados Miembros del SICA deberán recurrir al autofinanciamiento. Algunas de las condiciones de este mecanismo son: 3

Los países que se autofinancian y las economías que participan pueden solicitar dosis de vacuna suficientes para vacunar entre el 10 y el 50% de su población.

La cantidad que pagan al mecanismo reflejará la cantidad de dosis que han solicitado. Para estos países, el Fondo sirve como una póliza de seguro fundamental que aumentará significativamente sus posibilidades de obtener vacunas, incluso si fracasan sus propios acuerdos bilaterales.

Al menos 78 países y economías de ingresos más altos han confirmado su interés en participar en el Fondo COVAX

Está abierto al público. Los países tenían hasta el 18 de septiembre para comprometerse a acuerdos legalmente vinculantes para participar y realizar sus pagos iniciales en el Mecanismo antes del 9 de octubre.

En tal sentido, parece ser que los Estados Miembros del SICA están actuando en esta iniciativa, así como ante negociaciones bilaterales, con los fabricantes de manera individual e independiente, sin hacer uso de las ventajas del derecho comunitario y los mecanismos regionales que han sido probados de manera exitosa en el pasado.

La posibilidad de que se necesiten años para lograr una cobertura de vacunación suficiente para proteger a todas las personas da lugar a preguntas difíciles sobre los grupos prioritarios y el acceso nacional, regional y global.

En Estados Unidos, por ejemplo, dado el escepticismo público de las instituciones gubernamentales y las preocupaciones sobre la politización de las prioridades de las vacunas, recientemente hubo necesidad de establecer un comité de la Academia Nacional de Medicina (NAM) para formular criterios que garanticen una distribución equitativa de las dosis iniciales y orientación sobre cómo abordar el tema de grupos prioritarios.4

En cada país de la Región SICA existe un Comité Asesor de Prácticas de Inmunizaciones (CAPI) que es la entidad encargada deasesorar, revisar, recomendar pautas y normas para el desarrollo de las prácticas de vacunaciones e inmunizaciones y vigilancia de enfermedades inmunoprevenibles. Es el momento oportuno para activar dichos comités y empezar a trabajar en recomendaciones concretas sobre a quienes vacunar prioritariamente.

Sin embargo, la publicación de las recomendaciones de los CAPI o cualquier otro comité de expertos no debe equipararse con la comunicación exitosa con el público sobre las vacunas candidatas y la disponibilidad. Las vacunas nuevas y las recomendaciones de vacunación rara vez se publican con información y recursos educativos sustanciales. La mayoría de las inversiones en comunicación con los médicos y el público han ocurrido cuando la adopción de vacunas nuevas, como la del virus del papiloma humano o de la influenza, no alcanza los objetivos.

Las encuestas en Estados Unidos sugieren que aproximadamente la mitad de las personas aceptarían una vacuna Covid-19. En ese caso, se necesitarán recursos sustanciales y apoyo político activo para lograr los niveles de aceptación suficientes para alcanzar los umbrales de inmunidad colectiva. En la región Centroamericana no se conocen estudios sobre aceptación de la vacuna, ni entre el público ni entre profesionales sanitarios. Por ahora lo único que existe es una avalancha de información errónea en las redes sociales y de activistas anti vacunas.

Tampoco se debe suponer a priori que la aceptación de las vacunas Covid-19 entre los grupos priorizados será alta. Muchas personas de estos grupos querrán vacunarse, pero su disposición se verá afectada por lo que se diga, la forma en que se diga y quién lo diga en los próximos meses.

Proporcionar información convincente y basada en evidencia utilizando mensajes y materiales cultural y lingüísticamente apropiados es un desafío complejo. Tener personas de confianza, como figuras públicas y del entretenimiento, líderes religiosos y comunitarios para respaldar la vacunación puede ser una forma eficaz de persuadir al público. Por el contrario, persuadir a las personas que tienen dudas o se oponen es difícil, requiere compromiso y a menudo no tiene éxito.

Las encuestas en Estados Unidos sugieren que los médicos, enfermeras y farmacéuticos siguen siendo los profesionales con mayor confianza en la vacuna. Por lo tanto, su participación es esencial para lograr la aceptación de las vacunas Covid-19 que serán necesarias para que la sociedad regrese a las condiciones pre pandémicas. Las enfermeras y los médicos son las fuentes más importantes e influyentes de información sobre vacunación para pacientes y padres. En nuestra región SICA como en todo el mundo, los profesionales de la salud deberán estar bien informados y respaldar firmemente la vacunación Covid-19.

Tendremos una vacuna Covid-19 segura, eficaz y disponible en Centroamérica cuando los estudios de investigación, los procesos de participación, los esfuerzos de comunicación y educación realizados durante la actual etapa de ensayo clínico hayan generado confianza y hayan dado como resultado recomendaciones de vacunación por parte de los comités de expertos y agencias nacionales.

Las recomendaciones deberán ser ampliamente entendidas, apoyadas y aceptadas por los médicos y profesionales de la salud incluyendo los Colegios y Asociaciones de Médicos, la gran mayoría del público, así como los grupos prioritarios.

Se necesitarán esfuerzos a nivel regional para involucrar a las diversas partes interesadas y comunidades en las estrategias de educación sobre vacunación Covid-19, los mensajes clave y los materiales para los médicos y el público.

Finalmente, es importante que los Estados Miembros del SICA se pongan de acuerdo y actúen como un solo bloque en áreas estratégicas como el financiamiento, mecanismos de negociación y compra de la vacuna Covid-19, de lo contrario algunos tendrán mayor acceso que otros. Hay que recordar que las fronteras son líneas imaginarias en un área geográfica donde compartimos rutas comerciales, movilidad de viajeros e intercambios dinámicos. Para la Naturaleza somos solo un Istmo entre el Norte y el Sur de un mismo continente; y para recordárnoslo, a veces nos golpea o nos acaricia a todos por igual.

Es el momento oportuno para explotar el potencial de la integración, es el momento de demostrar que el sueño de Francisco Morazán sigue siendo nuestra única solución en este pequeño Istmo, que ha sido dividido por intereses mezquinos y visiones miopes en el pasado. Es el momento de hacer justicia al fusilado, al Gran Francisco Morazán. Porque las ideas sobreviven al fusilamiento de los pensadores.

Notas:

[1] OMS. The push for a COVID-19 vaccine. Consultado el 23 de septiembre de 2020 en https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/covid-19-vaccines

2 OPS. Fondo Rotatorio de la OPS. Consultado el 23 de septiembre de 2020 en: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=1864:paho-revolving-fund&Itemid=4135&lang=es

3 GAVI, the Vaccine Alliance. Seth Berkley. COVAX explained. Consultado el 23 de septiembre de 2020 en:

https://www.gavi.org/vaccineswork/covax-explained

4   Barry R. Bloom, Glen J. Nowak and Walter Orenstein “When Will We Have a Vaccine?” — Understanding Questions and Answers about Covid-19 Vaccination https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp2025331

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David Rodríguez-Araujo

Médico Epidemiólogo

Columnista EC