“Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo, de hecho, es lo único que lo ha logrado”

Margaret Mead

La participación ciudadana es la toma de decisiones respecto al manejo de recursos y acciones de impacto en el desarrollo de la comunidad. Considerado un legítimo derecho de los ciudadanos requiere de marco legal y mecanismos democráticos que propicien condiciones para que personas, organizaciones o sectores de la sociedad hagan llegar su voz y propuestas a todos los niveles del gobierno central o municipal.

El término participación social o ciudadana, tiene diferentes perspectivas teóricas, referida a modos de legitimidad y consenso de una población, y a la lucha de condiciones de desigualdad social cuya superación necesita del impulso de la participación. Existen elementos comunes: mediación entre sociedad y gobierno para que los sujetos sociales intervengan con base a intereses y valores, que influyen en políticas públicas y estructuras de gobierno, fundamentado en el reclamo del derecho a la intervención en los asuntos de su competencia.

En contraposición a lo anterior en la colectividad existe la Desidia Social asociada a: dejadez, indolencia, desgano, desinterés, holgazanería, pasividad y vagancia, manifestado en un individuo o individuos, frente a determinada situación que puede afectarle directa o indirectamente, delegando en otros sus responsabilidades con el fin de superar problemas de índole social.

Es característico en la sociedad salvadoreña ciertas actitudes mostradas en asambleas vecinales, sectoriales, profesionales, mercantiles u otras, delegando en las mismas personas cargos vitalicios de dirección, ante el desinterés de asumir deberes, argumentando una serie de pretextos generando: caciquismos, dictaduras o argollas de poder en asociaciones comunales per secula seculorum (Por los siglos de los siglos).  

En otros escenarios la participación ciudadana no es señal de servicio, más bien es vista como catapulta de poder social o político, dentro de la comunidad como líder o auto proclamándose como tal, lo que desnaturaliza su génesis, convirtiendo a las Asociaciones de Desarrollo Comunal ADESCOS, en organizaciones sociales o partidarios, olvidando la razón de ser de las mismas, la cual debe estar al servicio de la comunidad en la solución a sus más apremiantes necesidades.

En El Salvador la participación ciudadana es vista con desagrado por el sistema imperante, valido únicamente en época electoral, reducida a la emisión del sufragio, en la época de la dictadura militar fue vista como improcedente y peligrosa, asociándola con movimientos insurgentes, por el único pecado de exigir legítimos derechos contemplados en la Carta Magna.

Para el proceso electoral del 28 de febrero de 2021, la participación ciudadana toma un papel trascendental, ya que una población organizada e informada se convierte en un ente crítico, evaluando y analizando programas de gobierno local y propuestas de candidatos a diputaciones, en cuanto a su efectividad y aplicación real en la marcha.

Por lo anteriormente expuesto, es de imperiosa necesidad que los ciudadanos de El Salvador, reflexionen sobre el valor de la participación ciudadana en la búsqueda de soluciones efectivas a múltiples problemas sociales, motivando al ciudadano salir del área de confort o delegando denuedos que le competen directamente a manos de terceros, cargando con las consecuencias de su irresponsabilidad, por la desidia social de no enfrentarlas.

 

Marlon Chicas

Columnista EC